Capitalismo ¿consciente?

¿Puede el capitalismo utilizar los negocios para contribuir a la construcción de una buena sociedad? Ante esa pregunta, desde hace varios años se desarrolla una filosofía de gestión de empresas que se basa en el potencial del sector privado para elevar el progreso humano, en colaboración con el sector público y social. 

Se trata fenómeno global cada vez más grande de consciencia empresarial, que parece ser la respuesta para lograr que el capitalismo alance su verdadero potencial de impacto positivo en la sociedad. Una empresa consciente se define como aquella que comprende que su impacto va más allá que sus accionistas y clientes. Abarca también a sus colaboradores, sus proveedores, en fin, la comunidad que le rodea en un marco de interdependencia. 

Propósito superior

El primero de los principios fundamentales del Capitalismo Consciente apunta a que la empresa identifique su razón de ser, en el contexto del colectivo social que le rodea. Las empresas existen para crear rentabilidad, pero también tienen la oportunidad de aportar conocimiento, innovación, soluciones y liderazgo positivo a su país. 

Interdependencia

Las empresas conscientes reconocen su naturaleza inter-dependiente. Ninguna organización existe desconectada de su entorno. Con esa consciencia, la empresa puede medir cómo está creando valor para sus clientes, colaboradores, proveedores, inversionistas y demás actores que son parte de su “sistema”. 

Liderazgo consciente

Los líderes de las empresas conscientes se rigen por los valores de la colaboración, la excelencia, la responsabilidad y el compromiso. Entienden la gran influencia que tienen en sus equipos y no solamente para que logren buenos resultados, sino para que sean personas más felices que actúen de acuerdo a valores positivos.  

Cultura consciente

La cultura organizacional es el sistema simbólico y material que une a un grupo de personas que trabajan para un fin común. Desde el Capitalismo Consciente se trabaja para construir culturas basadas en el respeto y el compromiso. Para ello, las empresas se enfocan especialmente en cultivar líderes conscientes, quienes se encargan de profundizar los valores de la cultura. 

Las empresas conscientes buscan ir más allá de la filantropía y de la “responsabilidad social corporativa”. Se basan en una filosofía de negocio que busca el éxito económico, pero acompañado también de un impacto positivo de múltiples dimensiones. Tienen capacidades de innovación, de inversión y de ejecución que son más difíciles en las instituciones gubernamentales, por los controles a las que deben de estar sujetas. Si una parte de esas capacidades se pone a la orden de la construcción de soluciones sociales, la empresa puede contribuir a crear un mejor ambiente para sus negocios y para todos los actores de su entorno, y así colaborar en la solución de los problemas más complejos en sus países y el mundo.

Sol Echeverria