¿Cuál es la responsabilidad de las empresas frente a la diversidad?

El sector empresarial es el mayor generador de empleo, y por ello, el mayor generador de comunidades de personas que, vinculadas por el trabajo, comparten a diario sus creencias, valores y formas de ver el mundo. Esto le da a los líderes de las empresas una oportunidad enorme para influenciar positivamente el cambio social. 

En sociedades que aspiran a avanzar en el camino de la libertad, de la inclusión y de la igualdad de oportunidades, tanto los consumidores como los trabajadores esperan una ética que sea coherente con esos principios. Las empresas que son consistentes con ello logran atraer y retener talento de alto impacto, acercarse a segmentos específicos de consumidores e innovar en sus servicios y productos en el mercado. 

De tal modo, si la primera responsabilidad de una empresa es ser próspera, la clave del éxito es su capacidad para crear valor para sus audiencias de interés, de forma sostenible. Por eso es que las empresas que activan acciones afirmativas para fomentar la diversidad y erradicar la discriminación, son las que cada vez más cautivan el corazón de los consumidores, a la vez que construyen marcas de empleador fuertes y bien posicionadas.

Las empresas inclusivas además ofrecen un ambiente positivo para que quienes las integran puedan desarrollar todo su potencial. A través de estas prácticas descubren cómo los equipos diversos son más innovadores y creativos, lo cual, a su vez, provoca enormes beneficios en muchas dimensiones.  

Para construir culturas organizacionales inclusivas, libres de discriminación, se necesitan líderes que puedan identificar sus principales manifestaciones y motivos; y con las capacidades para modificar positivamente el cambio de conducta y actitud de su gente. Esto se logra con el ejemplo, apoyando personalmente la inclusión, introduciendo cambios reales y midiendo los avances de la diversidad dentro de la empresa y premiando el apoyo que le brinden los liderazgos internos a estas políticas. 

Los líderes del sector empresarial tienen la gran oportunidad de ser parte central de la construcción de una mejor sociedad, donde todas las personas tengan oportunidades a partir de su potencial. Tienen control sobre lo que pasa en sus empresas y de cambiar para bien. La ley lo exige, los consumidores y empleados lo esperan, y la prosperidad económica y social del país serán resultado y legado tangible de su ética.  

Sol Echeverria